domingo, 27 de octubre de 2013

Edna Pozzi

LA DERROTA


Este es el país en que mi madre voló a pedazos

en cenizas ardientes

y la zona donde mi hijo preguntó

por el caballo blanco del Gran Capitán

y la gris estampa escolar

donde la montaña yacía en los ojos del Padre

abatido por los cóndores.

También es la tierra que soportó

a traficantes y ladrones

imbéciles e ignorantes

a cerdos que gritaron triunfantes

y asesinaron  y violaron  y robaron

ensuciando  el mapa terso

que siempre he sospechado como un triángulo de lilas

Este es el país que tuvo aliento largo

en las banderas en ancadas de los caudillos

que enseñaron cómo se muere con limpieza

la muerte como un cándido objeto

como una labranza interminable

y estuvo doblándose por años

en el olor del trigo y en una remota esperanza

de alcanzar un nombre

una certeza

algo que tintineara al pronunciarse

como una copa de plata

Esta es la casa que contuvo

los ojos del asesinado

en los basurales de José León Suárez

y donde yo aprendí

que la justicia podía ser posible

si se pronunciaba como un pan

algo exigible y necesario.

La casa donde el miedo crujió en las noches

de perseguidores oscuros

y contuvo macilentos despachos

con registros de nombres y amenazas.

Este es el país que me enseñó la desolación

pero también la libertad de las palabras

me mostró las calandrias y las torturas

la ciénaga y el cielo alto y tenaz del Paraná.

Esta es ha sido mi casa y no tengo otra.

La casa de los libros amados

sospechosos de herejías y desviaciones ideológicas

con esa rotunda claridad

de los versos quebrados

y de los translúcidos infantes

de pies morados

que se acordaban de Mayo

mirando subir la que no ha sido atada jamás

al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra.

Este es el país que me cubrió de oprobio y de vergüenza

y al que negué tres veces

con un feroz cansancio

pero también el país donde aprendí que hay una libertad última

con palabras voladas en palomas

metálicas

palabras que servían para nombrar cosas anchas y espléndidas

palabras que resistían como clavos

duros e insomnes.

Era mi casa y no he tenido otra.

Jamás diré que ha muerto.

Porque contuvo la garra fina de Alejandro

y se inclinó sobre la greda oscura

de un alfarero

y vio la cara de un muchacho de veinte años

un segundo antes de morir

y desplegó sus lisos cielos australes

para que yo me doliera de la derrota

y tuviera un lugar abierto para llorar

y acunar una furia interminable.

Porque golpeada, amada y traicionada

aún sigue siendo la única casa posible,

jamás diré que ha muerto.

Con los músicos y los poetas

Con los tramposos y los imbéciles

Con la memoria ancha de los puros

Y la angosta memoria de los cobardes

Así, valiente, estrujada, férrea azucena,

insobornable, desgraciada y sucia 

 vive más allá de las palabras.

Amada, funeral, recién nacida,

Esta pobre, clara, definitiva patria.

La tierra

 
Si mamá viniera a bailar conmigo
ahora que tocan la canción de las lilas
entonces sentiría otra vez su rostro joven
rozando mis mejillas
y no pensaría en la tos ni en el jadeo arduo
de los pulmones
pero hay demasiados mares y piedras en la noche
para estas rosas de octubre
y es preferible dejarla quieta en su tumba
allí donde el baile está vedado
y yo soy sólo un trozo de hielo
la vieja niña vieja
agitando pañuelos de lino
para limpiar el polvo y la madera
el piso de roble cepillado
donde tal vez le hubiera gustado bailar
tocando apenas con zapatos de raso
la verde oscura infame tierra
que la contiene
detrás de los finales



EDNA POZZI

Poeta y prosista nacida en Pergamino, Buenos Aires. Su obra poética abarca entre otros títulos: Tiempo para decir llorando; Señales para Gustavo; La razón más impura; Ella dijo algo fantástico; De mala muerte; Palabras que me salven de la muerte; Ferocidad de la memoria; Cantata a Alejandro; La madre; Ana de fin de año; La última palabra no la tiene la muerte; El triste de Furor; El libro de Javier; Cercanías de Adolfo De Ferrari; Mas no estorbes la música y Balada de fin de siglo (en colaboración).
Sus novelas publicadas son: Las ruinas de la infancia; El lento rostro de la inocencia y El ruido del viento. Antología crítica: Alejandro González Gattone y Escrito en la arena, reunión de artículos periodísticos, notas y comentarios bibliográficos.

Su Obra poética (1969-2000) se publicó en el año 2000, como el primer tomo de su obra completa que incluye además de poesía, narrativa y ensayo. Galardonada reiteradamente en el país y en el extranjero; dos veces Faja de Honor de la SADE, recibe también, en España, el Premio Único en Lengua Castellana de la Caja de Ahorro de Galicia y el Premio de Poesía en Lengua Castellana "Blas de Otero". El Premio de Literatura de la Provincia de Buenos Aires, el Premio regional de Literatura del Ministerio de Educación y Cultura de la Nación, así como distinción en el otorgamiento de los premios nacionales del mismo organismo.

Sus novelas reciben el Primer Premio del Certamen Bienal de Novela de la Unión Carbide Argentina, el Premio Emecé, el Primer Premio de Novela del Fondo Nacional de las Artes y sus cuentos el Premio Eduardo Mallea de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y el Primer Premio Avon con la Mujer en las Letras, 1995.

Periodista y conferencista, desarrolla una intensa actividad en movimientos feministas y como difusora de la cultura. En 1986 se le otorga el Premio Alicia Moreau de Justo a las cien mujeres más destacadas del país.

En 1996, recibe el Gran Premio de Honor de Poesía de la Provincia de Buenos Aires. En 1997, la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, la elige como la mujer más destacada en el año de cultura en territorio provincial. En 1998, el Honorable Congreso de la Nación declara de interés cultural y parlamentario su obra completa y le rinde homenaje por su aporte al pensamiento y por su producción literaria en poesía y narrativa. En el año 2001, recibe del Congreso de la Nación la distinción como "mejor notable argentina".
Premiada en 2004 con El Gran Premio de Honor otorgado por la Fundación Argentina para la Poesía en el marco de la Feria del Libro de Buenos Aires.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es un lujo esta entrega del escarabajo. Edna Pozzi es una poeta que resguarda siempre su fuerza en el decir y muchas otras, nos conmueve con la ternura de sus palabras. Bravo Edna!

Lily Chavez

Gustavo Tisocco dijo...

La más grande Edna Pozzi, abrazotes Gus.

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